11 de junio de 2008

¿QUIEN ES ROBERT KUBICA?

Sí, es el polaco que acaba de ganar su primer Grand Prix de Fórmula 1 en Canadá a bordo de un BMW-Sauber.
También es el mismo piloto que Fernando Alonso califica hoy como "el más talentoso" en la grilla de partida de cualquier GP de F-1. Alonso sabe de qué habla: si su estilo es agresivo y poco contemplativo con el tren delantero de su coche, el de Kubica está exacerbado.
Es, casi, el mismo piloto al que José María López derrotó en la carrera al título de la Fórmula Renault italiana en 2002, hace poco menos de seis años. Antes que los nostálgicos comiencen a cortarse las venas en tiritas lamentando una nueva oportunidad perdida acerca de un argentino en la F-1, valga notar que, a raíz de esa derrota, Kubica fue despedido del programa de pilotos jóvenes de Renault. Porque la Regie lo vio como lo que era en ese momento ?un piloto con licencia italiana que mordía el polvo- en lugar de advertirlo como lo hicieron los alemanes de Munich dos años después: como el nativo de un país ?Polonia- de creciente mercado en el que querían insertarse.
Un piloto al que no le resultó nada fácil llegar. Desde los 13 años vivió en Italia, lejos de su Cracovia natal, porque era la única oportunidad que tenía de escalar posiciones, hablando un idioma extraño, sumergido en un país de idiosincrasia diferente.
Nunca tuvo conciencia de los sacrificios que debió hacer para llegar: toda su vida fue un sacrificio. "A mí dénme un techo, algo de comida y un coche rápido, porque nunca necesité otra cosa" cuentan que dijo cuando negociaba su contrato con la casa bávara.
Robert Kubica es el mismo que fuera némesis de Lewis Hamilton en karting, que llegó a la F-1 en 2006 como piloto tester de BMW y que accedió a su debut en la máxima categoría a causa de un ejercicio de computación.
¿Cómo? En efecto, cuando empezó a ser el piloto más rápido de los viernes de Fórmula 1, siendo probador, generalmente más veloz que los titulares Jacques Villeneuve y Nick Heidfeld, cada método individual de medida que aplicaban los suizos de Sauber o los alemanes de BMW mostraban que Kubica era 4 décimas de segundo más rápido ?¡en cualquier circunstancia!- que Villeneuve o Heidfeld. Entonces, se hicieron la pregunta del millón (o de los millones):
-¿Cuánto nos costaría en desarrollo una mejora técnica en los coches que nos permitiera ganar cuatro décimas de segundo.
Efectivamente: millones. Kubica era el repuesto más barato. En su tercer Grand Prix, terminó en el podio?
¿Por qué el polaco no brilló en 2007 como sí lo está haciendo en 2008? En el año de su debut, en 2006, BMW usaba todavía las cubiertas Michelin. El año pasado, todos los equipos se vieron obligados a calzar la monomarca Bridgestone y algunos pilotos lo sufrieron más que otros: Kimi Raikkonen, por ejemplo, tardó medio año en encontrarle la vuelta al neumático único, con menos agarre, y solo porque manejaba una Ferrari terminó como campeón del mundo. Nick Heidfeld ya tenía experiencia como piloto BMW y se aprovechó de los problemas de Kubica con la Bridgestone para ganarle la competencia interna.
Este año, todo cambió. El F1.08 que salió a la pista en enero pasado parecía tener cero grip. Ningún cambio de puesta a punto le permitía mejorar su rendimiento. Como Sauber tiene uno de los mejores túneles de viento de la F-1 (en él trabaja el ingeniero argentino Mariano Alperín, ex Honda) y un supercomputador (Albert 2) que puede hacer más de 10 millones de cálculos por segundo, le encontraron la vuelta cargando notablemente el tren delantero (por eso, inclusive, los BMW-Sauber tienen esos flaps delanteros sobre la trompa que parecen cuernitos?).
Que es la puesta a punto que más le gusta a Kubica para conducir. El polaco, como Alonso, exige mucho de la trompa, con violentos cambios de dirección. Por eso, sin grip, les cuesta mucho sacarle todo el jugo al auto (por eso Alonso, que también pasó de las Michelin de Renault en 2006 a las Bridgestone de McLaren en 2007, tuvo tantos problemas con Hamilton el año pasado, con rendimientos similares). El cambio le cayó muy bien al polaco, permitiéndole superar claramente en los resultados al ahora atribulado Heidfeld. Cuando BMW termine de encontrar la forma de evitar que las cubiertas delanteras, exigidas al violento ritmo que le impone el polaco, se degraden más rápidamente que las que usa Raikkonen, por ejemplo, Kubica ?por ahora simplemente el líder del Mundial- será verdaderamente candidato a campeón.
Ese es Robert Kubica.
Vía: Carburando

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